Prótesis de Pene

Una prótesis de pene es un dispositivo que se implanta en el interior de los cuerpos cavernosos con el objetivo de permitir alcanzar y mantener una erección. Se trata de una solución eficaz para el tratamiento de la disfunción eréctil en casos seleccionados.

Una prótesis de pene es un dispositivo mecánico que se implanta en el interior del pene con el objetivo de otorgarle la capacidad de alcanzar la erección y mantener la rigidez para poder mantener relaciones sexuales con penetración.

Este dispositivo se compone de dos cilindros que colocan en el interior de los cuerpos cavernosos y hacen la función de estos para conseguir el estado de erección. Para su implantación es necesaria una intervención quirúrgica.

¿Cuándo implantar una prótesis de pene?

Entre las diferentes opciones terapéuticas para la disfunción eréctil, la prótesis de pene es la que presenta mayores tasas de satisfacción. Sin embargo, dado que su implantación es irreversible y no permite retomar otros tratamientos, se considera la última alternativa terapéutica.

Generalmente, se recurre al implante peneano cuando los tratamientos más conservadores —como la medicación, las ondas de choque o las inyecciones intracavernosas— no han sido eficaces, o cuando el paciente busca una solución definitiva.

Tipos de prótesis de pene

Existen dos tipos principales de prótesis de pene, y es importante conocer sus características, ventajas y limitaciones antes de su implantación:

Prótesis de pene maleables o semirrígidas
Son dispositivos formados por dos cilindros de silicona con un núcleo interno metálico y flexible. Se implantan en los cuerpos cavernosos mediante una intervención quirúrgica y proporcionan la rigidez necesaria para la penetración.

Se trata de las prótesis más antiguas y las más utilizadas a nivel mundial. Su principal ventaja es la sencillez tanto en la implantación como en su uso, así como una recuperación más rápida tras la cirugía. Sin embargo, presentan una desventaja importante: el pene permanece en estado de rigidez constante. La tasa de satisfacción de los pacientes y sus parejas se sitúa alrededor del 80%.

Prótesis de pene inflables o hidráulicas
Están formadas por dos cilindros huecos que se colocan en los cuerpos cavernosos y que, mediante un sistema hidráulico, se llenan de líquido para producir la erección.

Según su complejidad, se dividen en:

  • Prótesis hidráulicas de dos componentes: los cilindros están conectados a una bomba situada en el escroto. Al presionar la bomba, el líquido pasa a los cilindros, generando la erección. Para desinflarlas, se ejerce presión sobre los cilindros hasta vaciarlos.
  • Prótesis hidráulicas de tres componentes: son las más avanzadas y ofrecen un resultado más natural. Están formadas por dos cilindros, una bomba ubicada en el escroto y un reservorio situado detrás del pubis. La bomba permite controlar tanto el llenado como el vaciado. Cuando se vacían, el líquido se almacena en el reservorio, logrando un estado de flacidez muy similar al fisiológico.

Este tipo de prótesis proporciona una erección de aspecto más natural y una mejor detumescencia, lo que se traduce en tasas de satisfacción superiores al 90%. Como desventajas, requieren un aprendizaje para su manejo y tienen un coste más elevado.

¿Cómo es la cirugía?

Preoperatorio

Para el preoperatorio se realiza un análisis de sangre con coagulación y urocultivo, una radiografía de tórax y un electrocardiograma. En la visita anestésica, el anestesiólogo determina, junto con el paciente, la mejor anestesia para la cirugía, que suele ser raquídea o sedación profunda, aunque también puede realizarse anestesia general.

Operatorio

Existen varias vías de incisión para la colocación de la prótesis: subpubiana (por detrás del pubis), subcoronal (bajo el glande) o penoescrotal (entre la base del pene y el escroto). La elección depende del cirujano y del tipo de prótesis. La cirugía no suele prolongarse más de 1 hora.

Postoperatorio

Durante la intervención se coloca un vendaje compresivo que habitualmente se retira o se cambia a las 24 horas. Tras la cirugía, el paciente permanece en una unidad de recuperación postanestésica hasta confirmar que la evolución es adecuada y no existen complicaciones.

El ingreso hospitalario suele ser breve, e incluso en muchos casos puede no ser necesario. En los días posteriores, es habitual mantener reposo relativo, evitar manipulaciones del pene y seguir una pauta analgésica adecuada.

Como en cualquier procedimiento quirúrgico, pueden aparecer complicaciones, como retención urinaria, hematomas o edema, que generalmente no tienen consecuencias a largo plazo. La complicación más relevante es la infección de la prótesis, que en algunos casos puede requerir su retirada. No obstante, gracias a las estrictas medidas de prevención, su incidencia es baja, situándose entre el 1% y el 8% de los casos. La tasa de fallo mecánico a los 5 años es aproximadamente del 10%.

La realización de este tipo de cirugía en centros especializados y por cirujanos con experiencia contribuye a reducir significativamente el riesgo de complicaciones.

Tras el primer mes, el riesgo de infección disminuye de forma considerable y, en la mayoría de los casos, puede retomarse la actividad sexual.

Resultados

Los resultados de la prótesis de pene son muy buenos y las tasas de satisfacción, muy elevadas. Estas próstesis no interfieren en la calidad sexual, ya no se ven afectados ni el deseo sexual, ni el orgasmo, ni la eyaculación.

Las prótesis de pene son el material protésico activo -no cosmético- con una vida media útil más larga. Algunos estudios apuntan a que el 50% de prótesis peneanas están activas y funcionando 15 años tras su implante.

Ventajas del Prótesis de Pene

Generalmente, los hombres más jóvenes tienden a elegir prótesis hidráulicas, por su mayor naturalidad. La prótesis de pene maleables es más común en hombres con problemas neurológicos o con disminución de la motilidad o sensibilidad manual, puesto que puede ser complejo activar una prótesis hidráulica sin un cierto grado de destreza manual.