Vejiga Hiperactiva

La vejiga hiperactiva se define por la existencia frecuente y urgente de miccionar.
La vejiga hiperactiva afecta en torno al 25% de las mujeres y el 20% de los hombres.

¿Qué es la vejiga hiperactiva?

La vejiga hiperactiva se define por la existencia frecuente (polaquiuria) y urgente de miccionar.  Se produce cuando los músculos de la vejiga comienzan a contraerse involuntariamente aunque el volumen de orina almacenado en la vejiga sea bajo.

Las personas que padecen vejiga hiperactiva pueden llegar a ir hasta más de 12 veces al día o cada media hora al servicio y es habitual que también necesiten levantarse con frecuencia al baño por la noche (nicturia). Esto afecta en gran medida a la calidad de vida de la persona que lo padece, ya que puede llegar a limitar su vida social y laboral.

Esta condición afecta en torno al 25% de las mujeres y el 20% de los hombres. Aun así, existen muchos casos sin diagnosticar debido a que las personas que lo padecen no le dan importancia, consideran que es normal o les da vergüenza acudir al especialista.

Para combatir los síntomas, la persona que lo padece puede empezar por probar algunos cambios de hábito como una modificación de la dieta, estrategias de micción programada o técnicas de contención de la vejiga utilizando los músculos del suelo pélvico. Asimismo, llevar un estilo de vida saludable puede ayudar a reducir el riesgo de tener vejiga hiperactiva:

Si estas pautas no ayudan lo suficiente, un médico puede evaluar si existe alguna causa específica y pautar el tratamiento adecuado.

Síntomas de Vejiga Hiperactiva

Los principales síntomas de la vejiga hiperactiva son:

Estos síntomas pueden afectar a la calidad de vida de la persona llegando, en ocasiones, a desencadenar:

Por otro lado, si se experimenta una pérdida involuntaria de orina inmediatamente después de una necesidad urgente de orinar estamos hablando de incontinencia de urgencia.

IMPORTANTE: Existen diversas afecciones que pueden presentar síntomas parecidos a los de la vejiga hiperactiva como, por ejemplo, infecciones del tracto urinario o enfermedad de próstata o tumores vesicales, entre otras. Por tanto, es importante descartar cualquier otra enfermedad antes de diagnosticar correctamente la vejiga hiperactiva.

Causas de Vejiga Hiperactiva

Cuando la vejiga se llena, se emite señales nerviosas al cerebro que desencadenan la necesidad de orinar. Al orinar, estas señales coordinan la relajación de los músculos del suelo pélvico: los músculos de la vejiga se contraen para expulsar la orina y se abre el esfínter (músculo de la uretra) para que la orina pueda salir al exterior. Este deseo miccional en los seres humanos se desencadena cuando socialmente podemos orinar. Por ello, podemos aguantar la orina.

La vejiga hiperactiva, desde el punto de vista urodinámico, se produce cuando los músculos de la vejiga (detrusor) comienzan a contraerse involuntariamente aunque el volumen de orina almacenado en la vejiga sea bajo. Estas contracciones involuntarias crean una necesidad urgente de orinar.

No siempre se conoce la causa de la vejiga hiperactiva, pero existen múltiples factores que pueden contribuir a la existencia de síntomas compatibles:

Diagnóstico de la vejiga hiperactiva

La vejiga hiperactiva se caracteriza por urgencia miccional (con o sin incontinencia), acompañada de aumento de la frecuencia urinaria tanto de día como de noche.

Para diagnosticarla correctamente, es fundamental documentar los síntomas y descartar otras enfermedades que puedan causar molestias similares.


1. Historia clínica

Es el paso más importante. Permite:

  • Evaluar tipo, duración y gravedad de los síntomas.
  • Diferenciar entre incontinencia de urgencia, de esfuerzo o mixta.
  • Analizar la frecuencia urinaria (diurna y nocturna).
  • Detectar enfermedades o medicamentos que puedan influir.

También es clave identificar síntomas que sugieran otras patologías (dolor, infecciones, etc.).


2. Exploración física

Incluye:

  • Exploración abdominal (para detectar distensión vesical u otras masas).
  • Tacto rectal en hombres (evaluación prostática).
  • En mujeres, valoración hormonal y posible prolapso.

3. Análisis de orina

Se realiza para descartar:

  • Infecciones urinarias
  • Sangre en la orina (hematuria)
  • Otras alteraciones como litiasis o inflamación

4. Diario miccional

Es una herramienta muy útil donde el paciente registra:

  • Frecuencia de micción
  • Cantidad de orina
  • Episodios de urgencia o escapes

Permite evaluar la evolución y respuesta al tratamiento.


5. Cuestionarios

Se utilizan escalas validadas para:

  • Medir la gravedad de los síntomas
  • Evaluar el impacto en la calidad de vida
  • Ayudar a decidir el tratamiento más adecuado

En muchos casos, con estos estudios básicos se puede realizar un diagnóstico preciso y planificar el tratamiento.

Otras pruebas:

Determinación de residuo post-miccional:

no es necesaria en pacientes sin complicaciones, sino en aquellos que tengan síntomas de vaciado vesical incompleto, incontinencia urinaria complicada o que reciben tratamientos que podrían causar o empeorar los síntomas de vaciado.

Flujometría:

debido a la alta incidencia aumento del tamaño prostático en hombres mayores de 50 años que puede afectar el vaciado vesical, se aconseja realizar flujometría.

Urodinámica:

se realizará en caso de que exista incontinencia, cuando no haya respuesta al tratamiento inicial, cuando ha existido una cirugía previa en el tracto urinario inferior o cuando exista una enfermedad neurógena.

La cistoscopia y el diagnóstico por imagen:

se realizará en caso de que exista un sedimento patológico y haya una sospecha de afectación orgánica de la vejiga.

Tratamientos y Tecnología

Modificación de la conducta

Como primera medida para tratar la vejiga hiperactiva se recomienda realizar un programa de modificación de la conducta que incluya pautas higiénico-dietéticas.

Estos pueden adaptarse a las necesidades y capacidades de los pacientes. En la mayoría de los casos son eficaces y no se asocian a los efectos adversos, pero es necesaria la participación activa del paciente:

En caso necesario, las anteriores pautas pueden combinarse con tratamiento farmacológico.

1. Medicamentos

Existen fármacos que ayudan a relajar la vejiga y reducir los episodios de urgencia e incontinencia. Algunos de los más utilizados son:

  • Mirabegrón
  • Solifenacina
  • Fesoterodina
  • Tolterodina
  • Oxibutinina
  • Trospium

Efectos secundarios:
Pueden causar sequedad de boca y ojos o estreñimiento. Para aliviar estos efectos se recomienda:

  • Beber pequeñas cantidades de agua frecuentemente
  • Usar chicles o caramelos sin azúcar
  • Mantener una dieta rica en fibra

En mujeres con menopausia, los estrógenos vaginales pueden ayudar a mejorar los síntomas.



2. Inyecciones de toxina botulínica tipo A (botox)

Consiste en inyectar pequeñas dosis directamente en la vejiga para relajar sus músculos.

  • Su efecto puede durar varios meses
  • Es necesario repetir el tratamiento periódicamente
  • Puede producir efectos secundarios como infecciones urinarias o retención de orina

En algunos casos, el paciente debe estar preparado para usar un catéter si aparece retención urinaria.



3. Estimulación nerviosa (neuromodulación)

Se utiliza cuando otros tratamientos no son eficaces.

  • Estimulación del nervio tibial posterior: mediante pequeñas descargas eléctricas a través de una aguja en el tobillo
  • Neuromodulación sacra: mediante un dispositivo implantado que regula los nervios que controlan la vejiga


4. Cateterismo intermitente

Indicado cuando el paciente no puede vaciar completamente la vejiga.

Consiste en el uso periódico de un catéter para facilitar el vaciado vesical, siempre bajo indicación médica.