Incontinencia Urinaria Masculina
Diagnosticamos la causa de la incontinencia para aplicar el tratamiento más adecuado. Contamos con las soluciones más avanzadas que existen.
¿Qué es la continencia urinaria masculina?
La incontinencia urinaria masculina se define por la pérdida involuntaria de orina. Aunque es más común en mujeres, muchos hombres también experimentan este problema, afectando a su calidad de vida y bienestar emocional. La incontinencia puede variar en gravedad, desde pequeñas fugas hasta una pérdida continua de control sobre la vejiga
Existen varias causas posibles de la incontinencia urinaria masculina, como pueden ser los problemas de próstata, daños en los nervios, debilidad del músculo del esfínter o infecciones urinarias.
Tipos de incontinencia urinaria
Existen cuatro tipos de incontinencia urinaria:
Incontinencia urinaria de esfuerzo
Es la que ocurre al realizar algunas actividades como correr, reír, toser o levantar peso. Estas actividades aumentan la presión dentro del abdomen y hacen que el esfínter urinario “falle”. La incontinencia urinaria de esfuerzo suele aparecer, cuando es leve, solo por las tardes. Esto condiciona la actividad de los hombres, ya que tienden a ser menos activos cuando detectan que les genera más pérdidas. A medida que la incontinencia urinaria de esfuerzo empeora, aparece durante todo el día o relacionada con los esfuerzos. En función de la gravedad, la incontinencia urinaria va a alterar en mayor o menor medida el día a día de cada persona, pudiendo producir un gran impacto de la vida cotidiana, incluso limitando las actividades sociales en casos muy avanzados.
Incontinencia urinaria de urgencia.
La pérdida de orina se produce justo después de que aparezca una sensación de ganas de orinar urgente e imperiosa, que no podemos controlar. La incontinencia de urgencia también hace que muchos hombres limiten su actividad debido que la urgencia aparece en situaciones poco predecibles e incluso peligrosas (conduciendo, subido en una escalera, usando objetos peligrosos, etc.)
Incontinencia urinaria de urgencia.
La pérdida de orina se produce justo después de que aparezca una sensación de ganas de orinar urgente e imperiosa, que no podemos controlar. La incontinencia de urgencia también hace que muchos hombres limiten su actividad debido que la urgencia aparece en situaciones poco predecibles e incluso peligrosas (conduciendo, subido en una escalera, usando objetos peligrosos, etc.)
Incontinencia urinaria mixta.
Mezcla elementos de los dos tipos de pérdida urinaria anteriores.
Incontinencia por rebosamiento.
No es propiamente incontinencia, aunque muchos hombres lo refieren así. Cuando la vejiga urinaria está muy llena de manera crónica, existen momentos en lo que la vejiga no puede albergar más orina y aumenta la presión hasta el punto de perder algo de orina. Puede confundirse con la incontinencia urinaria de esfuerzo.
Antes de definir el tratamiento para resolver la incontinencia urinaria masculina, el urólogo deberá:
Definir el tipo de incontinencia:
nos orienta acerca de las causas y las características clínicas de los síntomas (mañana-noche, predecible-impredecible, leve-grave).
Identificar si existe alguna causa tratable:
Que esté ocasionando la incontinencia urinaria o que pueda estar empeorándola, como por ejemplo el consumo de alguna sustancias o de mucha cantidad de agua.
Realizar un estudio con pruebas complementarias:
Como ecografía, cultivo de orina, uretrocistoscopia, urodinamia o análisis de sangre para tratar de determinar la causa del problema y su intensidad. En muchos casos, la intensidad de la incontinencia urinaria nos dirige también hacia ciertos tratamientos.
Explicar al paciente los hallazgos diagnósticos para elaborar un plan de tratamiento:
En muchas ocasiones será necesario que el paciente realice importantes modificaciones en su estilo de vida o implemente estrategias de rehabilitación de suelo pélvico, por lo que debe estar informado y motivado para realizar esas tareas.
Síntomas de Incontinencia urinaria masculina
El síntoma principal de la incontinencia urinaria, sea cual sea su causa, es la pérdida de orina. En ocasiones, en función de la causa, puede acompañarse de otros síntomas.
Esta afección suele empeorar al forzar la micción, ya sea bebiendo agua o mediante el tratamiento con diuréticos.
Cuando la incontinencia urinaria es de esfuerzo:
se asocia a la realización de esfuerzos como toser, reír, coger peso o hacer fuerza. La mayoría de hombres que la presentan explican que el cuadro es mejor por las mañanas y que empeora por las tardes. No suele dar problemas por la noche, al dormir.
La incontinencia urinaria de urgencia
se define como la pérdida de orina en relación a una sensación de ganas urgentes y extremadamente intensas de orinar. No suelen asociarse a una hora determinada del día, pero en ocasiones hay hombres que afirman presentar este tipo de incontinencia, sobre todo, al llegar a casa o cuando están próxima a ella (en el ascensor o cuando están abriendo la puerta). La incontinencia de urgencia suele empeorar al consumir algunas sustancias que “irritan” la vejiga como el alcohol, las bebidas gaseosas o azucaradas o las comidas picantes.
La incontinencia urinaria por rebosamiento:
es un cuadro poco común y difícil de diagnosticar. Se da en hombres con problemas de próstata y un cuadro de incontinencia de reciente aparición que no se clasifica fácilmente como incontinencia de urgencia o esfuerzo (aunque recuerda algo más a esta segunda).
Causas de Incontinencia Urinaria Masculina
Incontinencia urinaria de esfuerzo
En hombres, la incontinencia urinaria de esfuerzo es debida a cirugías o procedimientos urológicos, como la cirugía de próstata o vejiga. Entre ellos podemos mencionar la resección transuretral de próstata, la prostatectomía radical o la radioterapia de próstata, entre otros. Estos procedimientos pueden lesionar el esfínter urinario produciendo su incompetencia. Algunos hombres presentan incontinencia urinaria tras alguno de estos procedimientos, que suelen mejorar con el tiempo.
En otros casos puede deberse a la denervación del esfínter urinario -el mecanismo de cierre- producido por enfermedades neurológicas, como la diabetes, la esclerosis múltiple, la polineuropatía de cualquier causa. En esta situación, el síntoma suele ser la pérdida de orina al realizar algunos esfuerzo o actividades. Es muy común que en esta situación la gravedad de la incontinencia evolucione paralelamente a la enfermedad neurológica que la produce.
Incontinencia urinaria de urgencia
La incontinencia urinaria de urgencia aparece en hombres a partir de los 50 años. Puede deberse al deterioro de la vejiga asociado a la edad o por problemas de próstata. Aunque el mecanismo es complejo y multifactorial, la hiperplasia benigna de próstata produciría obstrucción y la vejiga respondería aumentando la presión de vaciado mediante hipertrofia del músculo detrusor (músculo de la vejiga). Este hecho se relaciona con mayor fibrosis, menor distensibilidad y aparición de síntomas urinarios de llenado como la urgencia miccional. Aunque esta es una situación muy común con la hiperplasia benigna de próstata (HBP), también puede aparecer en otras situaciones como el tumor vesical, la estenosis de uretra o la contracción del cuello vesical, entre otras.
Algunos alimentos ricos en cafeína, picantes o alcohol pueden empeorarla. Es sorprendente la mejoría que experimentan algunos hombres al eliminar estas sustancias de su dieta.
Asimismo, algunos fármacos que pueden dificultar el vaciado de la vejiga y empeorar el cuadro clínico. Hay medicamentos, como por ejemplo los simpaticomiméticos, que pueden producir alteraciones del esfínter urinario y empeorar el vaciado. Paradójicamente, este hecho puede conducir a la incontinencia urinaria de urgencia.
Incontinencia urinaria mixta
Cuando la incontinencia es mixta, la causa suele ser un problema obstructivo (hiperplasia benigna de próstata, cáncer de próstata, estenosis de uretra) que produce una sobrecarga en la vejiga, asociada a incontinencia de urgencias tras una cirugía o procedimiento urológico. Será necesario identificar el componente mayoritario que domina el cuadro.
Incontinencia urinaria por rebosamiento
La única causa de una incontinencia urinaria por rebosamiento es la retención de orina. En la mayor parte de los casos se produce por obstrucción prostática o por estenosis de uretra. Algunos medicamentos (simpaticomiméticos o beta-2-agonistas) pueden desencadenar retención urinaria y secundariamente pérdida de orina por rebosamiento. Habitualmente, se trata de hombres con síntomas de próstata de larga evolución que han ido empeorando paulatinamente con el tiempo y que presentan una incontinencia urinaria difícil de definir, con más componente de esfuerzo que de urgencia, pero que es difícil de catalogar.
La exploración física suele ponernos sobre la pista al identificar una vejiga urinaria llena de orina, dolorosa a la exploración y cuya presión al ser explorada desencadena un episodio de incontinencia.
Diagnóstico de la incontinencia urinaria masculina
En una primera consulta clínica, el médico preguntará a la persona en qué momento se le escapa la orina para ver si predomina la incontinencia por esfuerzos físicos (incontinencia urinaria de esfuerzo) o la incontinencia de tener que ir corriendo al servicio (incontinencia urinaria de urgencia). En muchos pacientes existe un cuadro mixta de urgencia y esfuerzo. En ese caso es necesario tratar de entender cuál es el componente mayoritario y que domina el cuadro.
En algunas ocasiones, nos encontramos con incontinencia por rebosamiento, en hombres a partir de los 60-70 años en los que existen problemas obstructivos (hiperplasia de próstata, estenosis de uretra). En esa situación es posible diagnosticarlos en parte por la clínica (que suele ser más parecida a la incontinencia de esfuerzo) pero especialmente por la presencia de una retención crónica de orina.
Es importante recoger los datos mediante medidas estandarizadas, que nos servirán para comprender mejor qué le ocurre a cada hombre y para sentar la gravedad del problema. Para ello, contamos con cuestionarios y un diario que se le da al paciente para que indique las situaciones en las que se les escapa la orina y la cantidad que se les escapa. Esto servirá para ver la repercusión que tienen estas pérdidas.
De cara a evaluar la intensidad de la incontinencia urinaria se utilizan medidas cuantitativas más o menos exactas, como la cantidad de veces que la incontinencia de orina nos obliga a cambiarnos cada día o el número de compresas o absorbentes que usamos. Por otro lado, si queremos una estimación más precisa de las pérdidas, podemos determinarla mediante el PAD test. Se trata de usar un absorbente o absorbentes durante un día y pesarlos para determinar los gramos de orina (1 gramo es 1 mililitro) perdidos y, por tanto, la intensidad de la pérdida. Sin embargo, la estimación de la intensidad de la incontinencia de orina suele basarse mucho en la alteración de la calidad de vida que le produce al paciente.
Tras esta conversación, generalmente se dan dos niveles de diagnóstico:
1. Pruebas para hallar el origen de la incontinencia y conocer su gravedad
Inicialmente, se realizarán pruebas para hallar el origen de la incontinencia y conocer su gravedad para objetivar la magnitud de la pérdida. Para hallar el origen se utilizan pruebas diagnósticas como ecografía renovesicoprostática, análisis de sangre con PSA y función renal y citología urinaria. Por otro lado, para conocer su gravedad se realizan test del pañal o PAD test.
Análisis de orina:
como en muchas ocasiones la incontinencia urinaria se asocia con infecciones de orina, un análisis de orina con cultivo ayudará a descartar que se trate de esta patología tan prevalente. De la misma manera es interesante en algunos casos realizar una citología urinaria para descartar la presencia de un tumor vesical, que puede perfectamente dar clínica de llenado como la incontinencia urinaria.
Ecografía:
para descartar piedras en la vejiga, cáncer de vejiga, hiperplasia benigna de próstata o algún tipo de alteración en el vaciado, ya que al darse normalmente hombres mayores, puede haber hiperpresión en la vejiga condicionando también escapes de orina.
2. Pruebas para hallar el la profundidad del origen de la incontinencia
En segundo lugar, en función de los resultados de la primera batería de pruebas, se pueden realizar otras exploraciones para tratar de entender en profundidad el origen de la afección. Estas pruebas son uretrocistoscopia, urodinamia y la resonancia magnética pélvica.
Estudio urodinámico:
aunque no es necesario en todos los pacientes, sirve para estudiar el funcionamiento de la vejiga y obtener información relevante para distinguir el tipo de incontinencia. Esta prueba mide el flujo de orina que un paciente es capaz de producir con una contracción voluntaria de la vejiga, la capacidad de la vejiga, la presión que genera, las presiones ejercidas por el esfínter, etc. La urodinamia es una prueba invasiva pero que aporta mucha información sobre la vejiga a distintos niveles. En primer lugar nos informa sobre su distensibilidad y volumen, y de si se genera presión o urgencia con el llenado. Además, también nos habla sobre la existencia de una obstrucción infravesical.
Normalmente, todas estas pruebas se realizan para descartar que no haya otra afección, pero con una buena historia clínica y unos cuestionarios podemos llegar a un diagnóstico preciso.
Tratamientos y Tecnología
El tratamiento depende de la causa subyacente y de la gravedad de los síntomas.
Tratamiento para la incontinencia urinaria masculina de esfuerzo:
Medidas higiénicas:
el primer paso es recomendar la limitación de ingesta hídrica, especialmente en las horas previas a situaciones de mayor riesgo, como pasear, hacer la compra, hacer deporte, etcétera. Además, se recomienda realizar micciones previamente a estar en situaciones que puedan desencadenar la incontinencia. En muchas ocasiones estas sencillas pautas son suficientes en los casos leves.
Rehabilitación del suelo pélvico (RSP):
Se realiza activando y potenciando una serie de músculos de la pelvis que ayudan a fortalecer el esfínter urinario. Existen muchas pautas, pero suele recomendarse la contracción tónica del esfínter urinario y anal durante cinco segundos, repitiendo el ejercicio varias veces por la mañana y por la noche, durante 12 semanas. Es un tratamiento muy eficaz para la incontinencia leve y moderada, y es recomendable después de cirugía o radioterapia pélvica.
Medicamentos:
existen algunos medicamentos para fortalecer el esfínter urinario que permite disminuir la intensidad de la incontinencia leve y moderada.
Silla de incontinencia:
la silla de incontinencia ACTIVE HIFEM es una innovadora tecnología utilizada en el tratamiento de la incontinencia urinaria de esfuerzo tanto en varones como en mujeres. Este dispositivo utiliza la energía electromagnética focalizada de alta intensidad centrada para estimular los músculos del suelo pélvico, fortaleciendo y mejorando su funcionalidad sin necesidad de procedimientos invasivos. Mediante esta silla se consiguen miles de contracciones de la musculatura del suelo pélvico consiguiendo mejorar su tono y restaurar el control neuromuscular de la zona.
Cirugía para la incontinencia urinaria masculina de esfuerzo:
Cuando el tratamiento conservador no es eficaz, podemos plantearnos cirugía. Existen distintos tipos y dispositivos que se pueden emplear en casos leves o moderados con el fin de aportar sostén a la uretra masculina. Como cualquier cirugía, puede dar lugar a complicaciones como retención de orina, infecciones de orina de repetición o la infección o rechazo del material quirúrgico.En casos graves, la única alternativa es el implante de un esfínter urinario artificial. Se trata de una especie de anillo que rodea la uretra, comprimiéndola. El esfínter está activado por defecto, abrazando la uretra y evitando la salida de orina. Cuando queremos orinar, se desactiva temporalmente el esfínter, aliviando la presión sobre el conducto urinario y permitiendo el vaciado vesical.
Tratamiento para la incontinencia urinaria masculina de urgencia:
Medidas higiénicas.
El primer paso en el tratamiento de la incontinencia urinaria de urgencia es la higiene miccional. En muchas ocasiones, la simple limitación de ingesta hídrica en algunos momentos del día o antes de algunas actividades pueden evitar la urgencia. Además, podemos recomendar micciones programadas para impedir que la vejiga se llene demasiado desencadenando la urgencia. Algunos alimentos, por otro lado, son perjudiciales puesto de exacerban la hiperactividad vesical. Algunos de ellos son las bebidas con alto contenido en cafeína, las bebidas con gas o edulcoradas, los alimentos picantes y las bebidas alcohólicas.
Rehabilitación.
El primer paso es la rehabilitación, que consigue grandes mejorías en cortos espacios de tiempo, así como la corrección de hábitos dietéticos que pueden estar agravando el cuadro.
Medicamentos.
Si la rehabilitación no es suficiente, se puede administrar medicación vía oral para “apagar” la imperiosidad y urgencia de la vejiga. Algunos de los medicamentos son: el trospio, la solifenacina, la tolterodina o el mirabegron. En función de la gravedad y la presencia de efectos secundarios será necesario el uso de uno o varios de estos fármacos.
Cirugía:
se puede emplear bótox para paralizar el músculo de la vejiga. En una vejiga hiperactiva, el músculo de la vejiga se contrae más de lo habitual. En este caso el bótox, como paralizante muscular, funciona paralizando el músculo en una dosis calculada. Esto ayuda a mejorar los episodios de incontinencia y tiene una tasa de éxito mayor que la medicación en muchos casos.El bótox, aparte de ser un tratamiento eficaz para la incontinencia, permite que los hombres, en muchas ocasiones, puedan prescindir de medicación. La contrapartida es que el efecto del botox no es permanente, ya que a los 9-12 meses el efecto empieza a desparecer y hay que ponerlo otra vez. Es importante descartar la presencia de obstrucción antes de plantear la aplicación de botox a hombres, puesto que esta puede acarrear la aparición de una retención de orina.
Tratamiento de incontinencia urinaria masculina mixta:
Como concepto, se debe tratar primero el componente que el paciente exprese como predominante. Si no es suficiente, debemos tratar el componente minoritario. El tratamiento de este tipo de incontinencia es muy complejo y suele requerir de unidades de alta especialización.
Tratamiento de incontinencia urinaria masculina por rebosamiento:
El tratamiento de entrada es la colocación de una sonda vesical para aliviar la presión sobre la vejiga. Posteriormente, realizamos el estudio de la causa del problema y de las posibles consecuencias que haya ocasionado.