Incontinencia Urinaria Femenina
Descripción Incontinencia Urinaria Femenina
La incontinencia urinaria es la pérdida involuntaria de orina, una afección que es más frecuente en mujeres que en varones, entre otras cuestiones, porque la uretra de la mujer es más corta.
Tipos de incontinencia urinaria
Los tipos de incontinencia, desde un punto de vista sintomático, puede clasificarse de diferentes formas:
- Incontinencia urinaria de esfuerzo.
- Incontinencia urinaria de urgencia.
- Incontinencia urinaria por rebosamiento.
- Incontinencia urinaria funcional.
- Incontinencia urinaria mixta.
Cuando la incontinencia de orina viene asociada a un deseo micción urgente y frecuente de orinar tanto de día como de noche, hablamos de vejiga hiperactiva.
Cada tipología se tratará de forma distinta en función de si el problema se relaciona con el esfínter urinario y el suelo pélvico o con la función vesical. En algunos casos, las pacientes también refieren bulto vaginal, esto es prolapso genital, que se trata del descenso de los órganos pélvicos por debilidad del suelo pélvico que soporta a los mismos y que puede aparecer asociado a incontinencia urinaria.
Factores de riesgo de la incontinencia urinaria
Entre los factores de riesgo comunes se encuentran embarazo, parto, cirugías ginecológicas, obesidad, traumatismos o lesiones, entre otros. Para su tratamiento se indican en un primer escalón medidas generales como control del peso, adecuación de ingesta de líquidos, ejercicio físico y del suelo pélvico individualizado a la paciente.
Para entender el funcionamiento del aparato urinario inferior, explicamos a continuación los elementos anatómicos que interfieren en la retención y expulsión de la orina:
- Vejiga: órgano hueco ubicado en el abdomen inferior que puede llegar a almacenar hasta dos tazas de orina durante entre dos y cinco horas. Está sostenida por ligamentos unidos a otros órganos y a los huesos de la pelvis. Las paredes de la vejiga se relajan y dilatan para acumular la orina, y se contraen para vaciarla a través de la uretra.
- Dos músculos del esfínter: músculos circulares que ayudan a que la orina no gotee cerrándose herméticamente alrededor del orificio de la vejiga.
- Nervios de la vejiga: se encargan de avisar a la persona cuando es el momento de orinar y vaciar la vejiga.
- Uretra: es el tubo que conduce la orina desde la vejiga hacia el exterior del cuerpo. El cerebro envía señales a los músculos de la vejiga para que se contraigan y expulsen la orina almacenada en la vejiga. Al mismo tiempo, el cerebro envía señales a los músculos del esfínter para que se relajen y permitan la salida de orina de la vejiga a través de la uretra. Cuando todas las señales se suceden en el orden correcto, la persona orina normalmente.
Síntomas de Incontinencia Urinaria Femenina
La incontinencia urinaria es la pérdida espontánea de orina de forma involuntaria, alterando la calidad de vida del paciente. Estas pérdidas pueden aparecer en distintas circunstancias como en esfuerzos físicos, al toser, hacer deporte, reír, escapes al final de la micción, escapes desencadenados con el deseo miccional. También pueden existir escapes de orina en el momento de las relaciones sexuales.
En función de los síntomas que se presenten, la incontinencia urinaria puede clasificarse de la siguiente manera:
Incontinencia urinaria de esfuerzo.
La orina se escapa cuando se ejerce presión sobre la vejiga al realizar cualquier tipo de esfuerzo como caminar, toser, estornudar, reír, hacer deporte, levantarse de la silla o levantare algo pesado. El motivo suele ser la alteración anatómica del sistema de esfínteres y del suelo pélvico y puede asociarse a prolapso de órganos pélvico ya sea de la vejiga, útero o recto.
Incontinencia urinaria de urgencia.
Es la una necesidad repentina e intensa de orinar, seguida de una pérdida involuntaria de orina. Es posible que tengas que orinar con frecuencia (polaquiuria), incluso durante la noche (nocturia). La incontinencia urinaria por urgencia puede deberse a una afección menor, como una infección, o a un trastorno más grave, como un trastorno neurológico o diabetes. La vejiga hiperactiva se define por la existencia de urgencia miccional, es decir, la sensación de ganas de orinar y no poder demorarla. Las mujeres con incontinencia urinaria de urgencia lo que suelen tener es una vejiga hiperactiva. En el 50%, aproximadamente, de las mujeres se les escapa la orina, mientras que en el otro 50% no se les escapa.
Incontinencia por rebosamiento.
Por poner un ejemplo, es como si la vejiga se llenase como un embalse y el agua se desbordase saltando por encima de la presa. Los pacientes que padecen este tipo de incontinencia suelen tener un problema en la vejiga. Esta no tiene fuerza para contraerse, por lo que, cuando se llena, la orina sale. Este tipo de incontinencia aparece en pacientes con una obstrucción en el aparato urinario, o en pacientes que tienen algún trastorno neurológico por un infarto, una esclerosis múltiple, etc.
Incontinencia funcional.
Este tipo de incontinencia se da cuando una discapacidad física o mental te impide llegar al baño a tiempo. Por ejemplo, si tienes artritis grave, es posible que no puedas desabotonarte el pantalón lo suficientemente rápido.
Incontinencia urinaria mixta.
Cuando hay más de un tipo de incontinencia urinaria a la vez. La mayoría de las veces es una combinación de incontinencia de esfuerzo y de urgencia.
Causas de Incontinencia Urinaria Femenina
La incontinencia urinaria puede ser causada por determinados hábitos diarios, enfermedades subyacentes o problemas físicos. Una evaluación exhaustiva a cargo del médico puede ayudar a determinar lo que produce la incontinencia.
Problemas físicos o cambios subyacentes:
Entre los factores de riesgo comunes se encuentran embarazo, parto, cirugías ginecológicas, obesidad, traumatismos o lesiones, entre otros. Para su tratamiento se indican en un primer escalón medidas generales como control del peso, adecuación de ingesta de líquidos, ejercicio físico y del suelo pélvico individualizado a la paciente.
Embarazo:
los cambios hormonales y el peso del feto pueden dar lugar a la incontinencia de esfuerzo. El embarazo, cambia la fisionomía y la anatomía del suelo pélvico provocando que se pueda escapar la orina. Si la mujer que lo padece tiene un suelo pélvico débil o algún trastorno, esto puede conllevar que tengan más riesgo de incontinencia después del parto.
Parto vaginal:
puede debilitar los músculos que ayudan a controlar la vejiga y dañar nervios y el tejido ocasionando que el suelo pélvico descienda (prolapso). El prolapso puede hacer que caiga la vejiga, el útero, el recto o el intestino delgado.
La edad:
El envejecimiento del músculo de la vejiga puede disminuir la capacidad de almacenar orina. Además, las contracciones involuntarias de la vejiga se vuelven más frecuentes a medida que envejeces.
Menopausia:
Tras la menopausia las mujeres producen menos estrógenos, hormona que ayuda a conservar la membrana que recubre la vejiga y la uretra. El deterioro de estos tejidos puede agravar la incontinencia.
Trastornos neurológicos:
La esclerosis múltiple, la enfermedad de Parkinson, los accidentes cerebrovasculares, un tumor cerebral o una lesión medular pueden dañar las señales nerviosas involucradas en el control de la vejiga y causar incontinencia urinaria.
Bebidas y medicamentos:
Asimismo, algunas bebidas, alimentos y medicamentos pueden actuar como diuréticos que estimulan la vejiga e incrementan el volumen de orina. Algunas de estas sustancias son: alcohol, café, refrescos, edulcorantes, chocolate, ajíes picantes, especias, azúcar, cítricos, medicamentos para la presión arterial y el corazón, sedantes y relajantes musculares y altas dosis de vitamina C.
Infecciones de orina:
Por otro lado, las infecciones de las vías urinarias pueden irritar la vejiga y producir una fuerte necesidad de orinar y, en ocasiones, incontinencia.
Estreñimiento:
El estreñimiento también empeora la incontinencia urinaria, ya que el recto se ubica cerca de la vejiga y comparte muchos nervios.
Sobrepeso:
El exceso de peso aumenta la presión sobre la vejiga y los músculos circundantes, lo que los debilita y permite que pierdas orina cuando toses o estornudas.
Tabaquismo:
El tabaco puede aumentar el riesgo de padecer incontinencia urinaria.
Antecedentes familiares:
Si un familiar cercano tiene incontinencia urinaria, el riesgo de desarrollar la afección es mayor.
Complicaciones
Si los síntomas urinarios en la mujer no son tratados adecuadamente pueden llevar a su empeoramiento y a la progresión de los mecanismos involucrados, como debilidad del suelo pélvico, dificultando el tratamiento.
Otras complicaciones que pueden aparecer son:
Problemas cutáneos
Al permanecer constantemente húmeda pueden aparecer erupciones, infecciones de la piel y llagas.
Infecciones de las vías urinarias.
La incontinencia aumenta el riesgo de padecer infecciones de las vías urinarias recurrentes.
Repercusión en la vida personal.
puede afectar las relaciones sociales, laborales y personales.
Prevención
Aunque la incontinencia urinaria no siempre puede prevenirse, sí se puede disminuir el riesgo de padecerla llevando una vida saludable con ejercicio físico, evitando alimentos que irriten la vejiga, ingiriendo más fibra y dejando de fumar.
Diagnóstico
Cuestionarios
Contamos con cuestionarios y un diario que se da a los pacientes para que indiquen en qué situaciones se les escapa la orina y en qué cantidad. Esto nos ayuda a ver la repercusión que tienen estas pérdidas.
Para cuantificar de manera fiable la cantidad de orina que se escapa al día es necesario hacer hincapié en que la persona haga vida normal. Si en el momento en el que estamos cuantificando los escapes de orina, la paciente con sospecha de incontinencia urinaria de esfuerzo deja de hacer sus actividades por miedo a sufrir los escapes, posiblemente tenga menos escapes de los que tendría llevando una vida normal, siendo muy difícil realizar una cuantificación precisa.
Análisis de orina con cultivo
Como en muchas ocasiones la incontinencia urinaria se asocia con infecciones de orina, se hace un análisis de orina con cultivo para descartar que se trate de esta patología tan prevalente.
Ecografía
Se realizará una ecografía para identificar que no haya nada de base, como alguna piedra en la vejiga o algún tipo de alteración en el vaciado, ya que al ser en su mayoría personas mayores, puede haber prolapso de la vejiga o del útero, condicionando también escapes de orina.
Estudio urodinámico
El estudio urodinámico no es necesario en todos los pacientes. Esta prueba nos dice, subjetivamente, cómo es la incontinencia de orina y ayuda mucho a distinguir el tipo de incontinencia.
Normalmente, se realizan las siguientes pruebas diagnósticas para descartar que haya otra afección, pero con una buena historia clínica y unos cuestionarios podemos llegar a un diagnóstico preciso.
Tratamientos y Tecnología
El primer escalón del tratamiento recomendado para todos los pacientes, independientemente del tipo de incontinencia que tengan, son medidas conservadoras que no requieren cirugía ni la toma de medicamentos.
El tratamiento conservador incluye una combinación de medidas higiénico-dietéticas, entrenamiento vesical, entrenamiento personalizado por un fisioterapeuta especializado en el suelo pélvico -con o sin biofeedback-, estimulación eléctrica y el uso de dispositivos vaginales.
Tratamientos conservadores
Medidas higiénico-dietéticas:
incluyen el control de peso, modificación de la ingesta de líquidos, la restricción de algunos alimentos como el café o alcohol, modificación de la actividad física y pautas dietéticas que mejoren el estreñimiento.
Entrenamiento muscular del suelo pélvico:
tiene como objetivo optimizar la musculatura y mejorar las perdidas de orina en los pacientes. Es fundamental una valoración previa por el urólogo, fisioterapeuta para determinar la fuerza muscular y así obtener mejores resultados. Se aconseja realizar el programa de entrenamiento de forma diaria durante un mínimo de 3 meses y luego pasar al programa de mantenimiento un mínimo de 3-4 veces por semana. Los ejercicios de Kegel fortalecen el suelo pélvico y están especialmente indicados para embarazadas y para personas con incontinencia urinaria de esfuerzo. Se recomienda hacerlos de la mano de un fisioterapeuta y expertos en el manejo del suelo pélvico para asegurar la correcta realización de los ejercicios.
El entrenamiento vesical:
consiste en corregir patrones inadecuados de micción frecuente, mejorar el control sobre la urgencia miccional, prolongar los intervalos entre micciones, aumentar la capacidad vesical, disminuir los episodios de incontinencia y restablecer la confianza del paciente en el control de su vejiga.
El Biofeedback:
se realiza a través de unos electrodos situados en la vagina y/o en el ano, que registran la actividad de los músculos del suelo pélvico mientras se realizan los ejercicios. Los electrodos proporcionan unas señales visuales y/o sonoras que sirven para comprobar si se hace de forma correcta. El objetivo es ayudar a las mujeres a contraer y relajar selectivamente los músculos del suelo pélvico usando señales de su propio cuerpo. La valoración del suelo pélvico por un profesional sanitario es también un ejemplo de Biofeedback.
La estimulación eléctrica:
se recomienda cuando no es posible contraer los músculos del suelo pélvico debido a daño de los nervios, por ejemplo secundario al parto o después de una cirugía. La electroestimulación proporcionará una contracción artificial de los músculos del suelo pélvico ayudando a fortalecerlos. Este método no es apropiado para las mujeres que pueden contraer los músculos de su suelo pélvico aun si estas contracciones son débiles.
Los dispositivos vaginales:
ayudan a mejorar la incontinencia urinaria soportando la uretra y evitando incontinencia urinaria (tampones vaginales y pesarios), así como reforzando la musculatura del suelo pélvico (conos y esferas vaginales).
Compresas para la incontinencia urinaria:
es un tratamiento paliativo para la incontinencia urinaria que se recomienda cuando no hay otra solución terapéutica. Muchas veces, la compresa hace que la paciente se acomode y da poca viabilidad a que la paciente haga fisioterapia. Al saber que llevan compresa no hacen el esfuerzo físico para que no se le escape la orina.
Silla de incontinencia:
la silla de incontinencia ACTIVE HIFEM es una innovadora tecnología utilizada en el tratamiento de la incontinencia urinaria de esfuerzo tanto en mujeres como en varones. Este dispositivo utiliza la energía electromagnética focalizada de alta intensidad centrada para estimular los músculos del suelo pélvico, fortaleciendo y mejorando su funcionalidad sin necesidad de procedimientos invasivos. Mediante la silla ACTIVE HIFEM se consiguen miles de contracciones de la musculatura del suelo pélvico, similares a las que se experimentan durante los ejercicios de Kegel, consiguiendo mejorar su tono y restaurar el control neuromuscular de la zona.
Tratamiento con medicación
Cuando los tratamientos conservadores no han funcionado, se pude recurrir a la medicación con pastillas, parches o tratamientos vaginales en función de la clínica de la paciente. Para ello se realiza un estudio individualizado y un abordaje especializado a la paciente, informándole adecuadamente de los efectos esperados. Entre los tratamientos administrados en la vejiga se encuentran la toxina botulínica, ácido hialurónico o, en caso de infección urinaria y síntomas dolorosos relacionados con la vejiga, el condroitín sulfato.
Láser vaginal
El tratamiento vaginal con láser tiene un papel en varias patologías funcionales urológicas femeninas. Es un tratamiento indoloro que consiste en aplicar láser de CO2 en la vagina para estimular la producción de colágeno a nivel muscular, consiguiendo el retensado del suelo pélvico.
Este tratamiento no necesita ninguna preparación especial antes del tratamiento, ni precauciones post-operatorias. La paciente regresa inmediatamente a su actividad diaria.
Cirugía
En el caso de incontinencia de esfuerzo puede ser necesaria la cirugía, esta operación para la incontinencia urinaria suele basarse tradicionalmente en la utilización de mallas o slings. En caso de prolapso abdominal, la cirugía puede llevarse de modo vaginal o con un abordaje mínimamente invasivo abdominal con laparoscópica o robótico. En caso de incontinencia, la cirugía suele llevarse a cabo en 25 minutos y la persona puede irse el mismo día a casa
Realizamos un estudio detallado de las pacientes y para aplicar de forma individualizada las distintas maniobras de tratamiento con bandas suburetrales, sling ajustables o esfínter urinario artificial.
Para la recuperación de la cirugía se recomienda evitar los esfuerzos las primeras semanas de la cirugía para asegurar la correcta cicatrización del suelo pélvico. El tiempo de recuperación es de unas 6 semanas. Volver al trabajo va a depender de la profesión que se desempeñe, si es un trabajo de oficina, quizás al día siguiente se puede retomar. En cambio, si es un trabajo en el que se tiene que coger peso, es necesario esperar las 6 semanas de recuperación para conseguir que la malla se integre con el organismo y cicatrice para que no dé problemas.