Disfunción Eréctil
La disfunción eréctil afecta a más de la mitad de los hombres mayores de 50 años.
Experimentar dificultades ocasionales para lograr o mantener una erección no suele ser motivo de preocupación. Sin embargo, cuando el problema persiste en el tiempo, puede generar estrés, afectar a la confianza personal y repercutir en la relación de pareja.
¿Qué es la disfunción eréctil?
La disfunción eréctil se define como la incapacidad para lograr o mantener una erección suficiente que permita mantener relaciones sexuales satisfactorias. Esta situación puede tener un impacto significativo en la vida sexual del hombre y, en consecuencia, en la de su pareja.
Se trata de un problema frecuente en la población masculina. Aproximadamente, uno de cada tres hombres presenta dificultades de erección a los 40 años, uno de cada dos a los 50 años y casi tres de cada cuatro a los 70 años.
Experimentar problemas ocasionales de erección no suele ser motivo de preocupación. Sin embargo, cuando esta situación se mantiene en el tiempo, puede generar estrés, afectar a la autoestima y repercutir negativamente en las relaciones personales.
Tradicionalmente, se consideraba que la disfunción eréctil tenía un origen principalmente psicológico. No obstante, actualmente se sabe que más del 85% de los casos tienen una causa orgánica, como hipertensión arterial, diabetes mellitus, alteraciones del colesterol, obesidad, sedentarismo, enfermedades neurológicas u hormonales, entre otras.
Por este motivo, es fundamental que los hombres que presentan disfunción eréctil acudan a un especialista para realizar una valoración completa que incluya historia clínica, exploración física y pruebas complementarias, con el objetivo de identificar la causa y establecer el tratamiento más adecuado.
La salud sexual continúa siendo un tema poco abordado en muchos casos, lo que lleva a que algunos pacientes retrasen la consulta médica. Generar un entorno de confianza es clave para que puedan expresar sus dudas y preocupaciones, facilitando así el diagnóstico y el tratamiento.
En fases iniciales, uno de los primeros signos puede ser la disminución en la duración del coito. En ocasiones, esto puede confundirse con una eyaculación precoz secundaria.
A medida que el problema progresa, puede aparecer un distanciamiento en la vida sexual y una disminución del deseo, lo que repercute en la satisfacción de la pareja.
En Clínica Navalón ofrecemos un enfoque personalizado para el tratamiento de la disfunción eréctil, adaptado a las necesidades de cada paciente.
Síntomas de Disfunción eréctil
Algunos de los síntomas más comunes de los problemas de erección son:
- Disminución de la rigidez de la erección: este es el síntoma base. Algunos hombres notan que su erección no es tan rígida como lo era antes. La pareja tiende a notar esta disminución de rigidez más tarde que el hombre. Suele corresponder a disfunción eréctil leve.
- Disminución de la duración del acto sexual: ligada con la anterior, el hombre puede notar que no es capaz de mantener la erección durante el tiempo que solía. Suele ser indicativo de disfunción eréctil leve a moderada. Por este motivo, algunos hombres reportan la disfunción eréctil como eyaculación precoz. Algunos estudios apuntan a que el tratamiento de los problemas de erección puede comportar un aumento en el tiempo de coito, fenómeno que podría darse bien por un aumento de la rigidez del pene, o bien por una acción directa de los fármacos para la erección sobre la respuesta sexual y el control sobre el momento del orgasmo.
- Eyaculación precoz: muy relacionada con la anterior. En algunos casos, el hombre avanzará de manera subconsciente el momento del orgasmo y puede tener la sensación de falta de control y eyaculación precoz. Esto se conoce como eyaculación precoz secundaria. Corresponde con una disfunción eréctil leve a moderada.
- Imposibilidad para penetrar: cuando no existe rigidez suficiente impide realizar la penetración. A pesar de que se suele asociar deseo, erección, eyaculación y orgasmo, estos son fenómenos distintos. Por tanto, es posible que un hombre con problemas de erección e imposibilidad de penetrar pueda alcanzar el orgasmo y emitir eyaculación. Cuando alcanzamos este estadio, se trata de disfunción eréctil moderada/grave.
Algunos hombres pueden presentar síntomas o comportamientos derivados de la respuesta emocional a la disfunción eréctil, como la disminución del deseo sexual, la ansiedad anticipatoria o el fenómeno de autoobservación.
Por ello, es fundamental crear un entorno de confianza y comunicación que permita al paciente expresarse con libertad y facilitar la comprensión de sus síntomas. Además, debido a la variedad de términos y formas de describir los problemas sexuales, es importante interpretar correctamente el relato del paciente para establecer un diagnóstico claro y preciso, evitando posibles confusiones.
Causas de Disfunción Eréctil
Es vital identificar la causa del problema de erección para optar por el mejor tratamiento que solucione de manera rápida y eficaz la disfunción eréctil. Existen seis causas principales que dan lugar a la aparición de problemas de erección:
Causas psicológicas:
es el motivo más común antes de los 50 años. Se caracteriza por erecciones fluctuantes en función de la situación, la pareja sexual o el estado anímico. Las principales causas de este tipo de problema son los estresores externos, el bajo deseo sexual o la ansiedad de ejecución.
Causas vasculares:
es la causa más común a partir de los 50 años. La pueden producir todas aquellas enfermedades que favorecen la arteriosclerosis (de la arteria del pene) como el tabaquismo, el sedentarismo, la obesidad, la hipertensión, la diabetes, la hipercolesterolemia y los problemas de próstata. Un tipo distinto de disfunción vascular es la fuga venosa, cuando falla el mecanismo de “cierre” de los cuerpos cavernosos.
El consumo de medicamentos:
aunque son muchos los medicamentos que puede producir disfunción eréctil, los tres tipos de fármacos que característicamente producen más problemas son las pastillas contra la hipertensión arterial (diuréticos y betabloqueantes), los fármacos para tratar la hiperplasia benigna de próstata (inhibidores de la 5-alfa-reductasa como finasteride y dutasteride) o el cáncer de próstata avanzado (enzalutamida, abiraterona, bloqueo andrógenico), y la mayoría de antidepresivos y neurolépticos (para tratar ansiedad, depresión y esquizofrenia).
Causas neurológicas:
las enfermedades que impiden que los nervios transmitan correctamente la información generada en el cerebro hasta las arterias peneanas hacen que exista deseo sexual pero que el pene no responda a él. La diabetes, la esclerosis múltiple, las lesiones medulares y los problemas de próstata son ejemplos de este tipo de problema.
Causas hormonales:
principalmente el hipogonadismo, que es la disminución de testosterona, del deseo sexual y de los niveles de dicha hormona. Está muy relacionada con algunos medicamentos (mórficos, corticoides) y con el síndrome metabólico (hipertensión, diabetes, obesidad, hipercolesterolemia).
Causas peneanas:
algunas enfermedades graves del pene pueden producir malfunción del mismo. Las principales son la enfermedad de Peyronie (incurvación del pene, que afecta al 5% de hombres) y la fractura peneana. En general se trata de una disfunción eréctil importante y difícil de tratar.
Es fundamental no solo identificar la causa del problema, sino también comprender su impacto en la vida sexual y en la calidad de vida tanto del paciente como de su pareja. Asimismo, es importante que el especialista conozca las preferencias individuales y los tratamientos que cada persona desearía evitar.
De este modo, es posible abordar el origen del problema de forma eficaz y sostenible en el tiempo, ofreciendo un tratamiento adaptado a cada paciente y alineado con sus necesidades y valores, con el objetivo de mejorar su calidad de vida sexual.
Diagnóstico de la Disfunción eréctil
Establecer un buen diagnóstico es el primer paso para ayudar a un hombre con problemas de erección. Dado que la eficacia del tratamiento oscila enormemente en función de la causa del problema, es muy importante determinar de manera precisa su origen.
Entrevista clínica:
El diagnóstico de la disfunción eréctil se basa fundamentalmente en la historia clínica y en el uso de cuestionarios validados, como el EHS, el IIEF y el IIEF-5. Estos instrumentos permiten, por un lado, identificar la posible causa del problema y, por otro, evaluar su grado de severidad. Durante la valoración, se analizan los antecedentes personales, el curso de la enfermedad, la función eyaculatoria y el deseo sexual, con el objetivo de orientar el diagnóstico. Es fundamental realizar una historia clínica detallada que incluya aspectos médicos, psicológicos y sexuales, para comprender cómo se inició el problema, en qué situaciones se presenta, cómo ha evolucionado y qué factores pueden influir en su mejora o empeoramiento. La entrevista clínica tiene un papel clave, especialmente para descartar causas farmacológicas, psicológicas o neurológicas. Además, permite valorar la intensidad del trastorno y sus posibles repercusiones, como la disminución del deseo sexual, la eyaculación precoz, la reducción de la satisfacción sexual o la aparición de conflictos en la relación de pareja.
Exploración física:
ayuda a entender algunos aspectos fundamentales y a descartar causas muy comunes de impotencia como, por ejemplo, la hipertensión. Asimismo, la exploración de genitales, la distribución del vello púbico, el tamaño y consistencia de los testículos y la presencia de placas en el pene pueden revelar información sobre problemas hormonales y peneanos (enfermedad de Peyronie).
Análisis de sangre:
en la práctica totalidad de pacientes es necesario realizar un análisis de sangre en laboratorio con determinación de perfil hormonal (testosterona, SHBG, LH, prolactina). Además de identificar posibles causas hormonales, también permitirá verificar o descartar la existencia de causas vasculares como hipercolesterolemia, insuficiencia renal crónica o diabetes o causas neurológicas como diabetes, problemas hepáticos.
Test de tumescencia peneana nocturna:
si existe sospecha de una disfunción eréctil psicológica se realizará un test de tumescencia peneana nocturna, que mide las erecciones nocturnas automáticas que todos los hombres presentan al entrar en la fase REM del sueño. Para esta prueba se utiliza un dispositivo llamado RigiScan que permite medir el grado y la frecuencia de estas erecciones para valorar si el mecanismo vascular que permite la erección está conservado. Su funcionamiento es sencillo y consta de dos cintas que se colocan en la base y la punta del pene, unidas a un dispositivo que realiza el registro. La información que aporta permite diferenciar, con gran precisión, una Disfunción Eréctil de origen vascular de una de origen psicógeno.
Ecografía doppler con prostaglandinas:
si se quiere descartar una fuga venosa se realizará una ecografía doppler del pene basal. Para ello, antes se inyectan sustancias vasoactivas que producirán la erección. Tras la inyección de prostaglandina se aprecia un significativo aumento de la entrada de sangre al pene que explorar la indemnidad del mecanismo córporo-veno-oclusivo. Algunos hombres sanos que no responden a la administración de este medicamento, por lo que siempre se que analizarán los resultados críticamente. Esta prueba diagnóstica permite explorar la naturaleza arterial y venosa del problema de erección, así como el árbol vascular en enfermedades como la Enfermedad Peyronie cuando se planteen cirugías complejas.
Otras exploraciones como la cavernosografía, cavernosometría, arteriografía pélvica o la valoración por parte de expertos en salud mental, no suelen ser necesarias en la mayoría de los hombres con problemas de erección, aunque pueden serlo en casos seleccionados.
Tratamientos de la disfunción eréctil
Tras haber identificado la causa de la disfunción eréctil y entender los deseos y expectativas del paciente, se aplicará el tratamiento más adecuado que encaje con su vida sexual para conseguir resultados positivos, eficaces y duraderos.
Los principales tratamientos para la disfunción eréctil son:
Modificación del estilo de vida y de factores de riesgo
Las modificaciones del estilo de vida son especialmente importantes en casos de disfunción eréctil de origen vascular o asociados a niveles bajos de testosterona.
Adoptar una alimentación equilibrada, realizar ejercicio físico de forma regular y perder peso puede mejorar significativamente la función eréctil. En algunos estudios, especialmente en hombres con obesidad o diabetes, estos cambios —e incluso la cirugía bariátrica en casos seleccionados— han permitido recuperar la función eréctil sin necesidad de tratamiento farmacológico.
Cuando existen factores vasculares, como la arteriosclerosis, o alteraciones hormonales, la mejora de los hábitos de vida resulta fundamental para evitar la progresión del problema y optimizar los resultados del tratamiento.
Ondas de choque de baja intensidad
Es un tratamiento regenerativo, indicado en disfunción eréctil vascular leve a moderada, que produce crecimiento de vasos sanguíneos. Este tratamiento para la disfunción eréctil se realiza en la consulta, sin necesidad de ingreso ni anestesia, con una probabilidad muy baja de complicaciones (el más común es un mínimo hematoma). Suelen necesitarse varias sesiones (4-8) para lograr resultados. Su eficacia es del 70% aproximadamente, pero pierde eficacia en otros tipos de problemas de erección o si el problema no es vascular.
Fármacos vía oral
Es la alternativa más utilizada, puesto que mejora la erección independientemente de la raíz del problema. Químicamente se conocen como inhibidores de la fosfodiesterasa-5, comercialmente conocido como Viagra, y suelen usarse a demanda (excepto algunas excepciones). Son muy seguros y su eficacia alcanza el 70%, aunque algunos hombres responden algo peor si tienen diabetes, fuga venosa o disfunción eréctil tras una prostatectomía. Actualmente, disponemos de cuatro medicamentos de este tipo: sildenafil, vardenafil, tadalafil y avanafil. Se pueden clasificar en inhibidores de fosfodiesterasa-5 de acción corta (sildenafil, vardenafil y avanafil), con tiempo de acción entre 30 y 60 minutos y una duración que oscila entre 6 y 10 horas; y larga (tadalafil), que requiere una toma entre 1 y 2 horas antes de la relación sexual con un efecto que se prolonga hasta 36 horas.
Tratamiento local con alprostadil
Un fármaco vasodilatador que se aplica directamente en el pene de diferentes maneras. En España existen tres presentaciones de este producto, con una eficacia que oscila entre el 50y el 90% de los casos en función de la estrategia y del tipo de disfunción eréctil.
Crema:
se aplica en el meato urinario sin introducir ninguna cánula.
Supositorios:
se aplicar dentro de la uretra con la ayuda de un pequeño dispositivo, aumentando así su eficacia. El medicamento se absorbe en el tejido que rodea la uretra (cuerpo esponjoso) y se transfiere a las cámaras eréctiles (cuerpos cavernosos) a través de pequeños vasos sanguíneos. El tejido eréctil se relaja y permite el paso de la sangre produciendo la erección. Comienza a actuar en los primeros 5 a 10 minutos y el efecto dura entre 10 y 30 minutos. La erección puede continuar después de la eyaculación, pero bajará en el transcurso de una hora, dependiendo de la dosis indicada por el médico.
Inyección:
es el método no quirúrgico más eficaz. Se aplica el medicamento dentro de los cuerpos cavernosos.
Tratamiento hormonal
Es el tratamiento más eficaz en los casos de disfunción eréctil asociados al hipogonadismo, un trastorno caracterizado por niveles bajos de testosterona.
Este tratamiento puede combinarse con otros fármacos para mejorar los resultados. Se trata de una terapia segura y eficaz, aunque sus efectos pueden tardar varios meses en hacerse evidentes.
Existen diferentes formulaciones de testosterona:
Transdérmica:
la formulación con gel transdérmico se aplica cada mañana en hombros y abdomen, y es el método de elección para iniciar el tratamiento.
Inyectable:
tras 3-6 meses de tratamiento, y habiendo descartado la presencia de efectos secundarios, podemos pasar a tratamiento inyectable trimestral, que facilita la aplicación.
Terapia psicológica
Indicada para hombres con problemas de erección psicológicos. Asimismo, ayuda a muchos hombres con problemas orgánicos de larga evolución que han desarrollado una respuesta emocional negativa como consecuencia. Su eficacia en problemas de erección psicológicos alcanza el 95%.
Prótesis de pene
Se trata de la colocación de una prótesis peneana, un dispositivo que se implanta en el interior de los cuerpos cavernosos con el objetivo de permitir al pene alcanzar y mantener la rigidez necesaria para la actividad sexual.
Está indicada en casos de disfunción eréctil grave o cuando otros tratamientos no han resultado eficaces. Se trata de una cirugía segura y con una elevada tasa de satisfacción por parte de los pacientes.