Cáncer de Pene

El cáncer de pene es poco frecuente pero muy agresivo.
Este tipo de tumor suele iniciarse en la región del glande y requiere de tratamiento intenso de entrada que a menudo incluye cirugía peneana. Es importante contar con unidades multidisciplinares para optimizar el resultado oncológico como cosmético y funcional.

¿Qué es el cáncer de pene?

El cáncer de pene es un crecimiento descontrolado de células en el pene, órgano del sistema reproductor masculino. Se trata de una enfermedad poco frecuente, que afecta a menos del 1% de los hombres, principalmente a mayores de 50 años, aunque también puede presentarse en pacientes más jóvenes.

El desarrollo de este tumor está estrechamente relacionado con la infección por el virus del papiloma humano (VPH), por lo que su incidencia varía según la región geográfica. Además, existen otros factores de riesgo como la fimosis, el tabaquismo y la presencia de lesiones preneoplásicas. Por este motivo, cualquier lesión de nueva aparición que no responda a tratamientos convencionales debe ser evaluada mediante biopsia. Asimismo, es fundamental explorar la presencia de ganglios linfáticos en la región inguinal, ya que podrían indicar diseminación local de la enfermedad.

En la mayoría de los casos, el cáncer de pene se manifiesta inicialmente como un cambio en el color de la piel. Se recomienda mantener una adecuada higiene y realizar autoexploraciones periódicas para detectar posibles lesiones, como verrugas, úlceras, áreas enrojecidas o secreciones persistentes y con mal olor bajo el prepucio.

Este tipo de tumor suele originarse en el glande y, en función del tipo celular implicado, se clasifica en:

Carcinoma epidermoide

Adenocarcinoma

Cáncer de pene basocelular

Sarcoma

El cáncer de pene es muy agresivo, por lo que será necesario un tratamiento intenso de entrada que a menudo incluye cirugía peneana. Es importante contar con unidades multidisciplinares (urología, cirugía plástica, oncología) para optimizar tanto el resultado oncológico como cosmético y funcional.

En función del alcance de la lesión en el pene se puede realizar diferentes tipos de cirugía:

Escisión

(extracción) del tumor o zona sospechosa.

Falectomía parcial

extracción del tumor penenano con un margen de seguridad, preservando la uretra para mantener la función miccional normal. Esta cirugía permite conservar la vida sexual.

Falectomía total

En caso de no poder conservar el cuerpo en pene por la localización del tumor, se extirpará el pene en su totalidad.

En función de la afectación o no de los ganglios linfáticos inguinales será necesaria una linfadenectomía (extirpación de ganglios linfáticos). Si pensamos que puede existir lesiones metastásicas, el tratamiento de elección es la quimioterapia.

Síntomas de Cáncer de pene

El cáncer de pene normalmente comienza en la zona del glande y suele producir una lesión que es perceptible a la vista y que puede presentarse de diferentes formas:

Estas lesiones no suelen responder a tratamientos convencionales como antibióticos, antivíricos, antifúngicos o corticoides, por lo que es necesario realizar una biopsia para descartar la presencia de un tumor.

Es recomendable que los hombres realicen una autoexploración periódica para detectar posibles alteraciones. Ante la aparición de cualquier anomalía en el pene, es fundamental acudir a un especialista para su evaluación y descartar un posible cáncer de pene.

Causas de Cáncer de Pene

Las causas del cáncer de pene son desconocidas. Sin embargo, existen algunos factores de riesgo que pueden propiciar su aparición:

Diagnóstico de cáncer de pene

El diagnóstico de sospecha del cáncer de pene se establece por una lesión en el pene irregular, algunas veces ulcerada y sobreinfectada. El médico realiza una exploración física el pene para descartar otras lesiones, anomalías u otros trastornos benignos que pueden confundirse con un cáncer de pene. Después de este examen, se precisa una biopsia para confirmar un diagnóstico exacto del cáncer.

Si los indicios apuntan hacia el cáncer de pene, las siguientes pruebas son algunas que pueden necesitarse:

Biopsia:

En esta prueba diagnóstica, el médico extrae una pequeña muestra de tejido para ver si tiene células cancerosas y confirmar con seguridad que se trata de un cáncer y determinar la naturaleza de la lesión.

Pruebas de imagen:

De confirmarse el diagnóstico tras hacer la biopsia, será necesario ampliar el estudio mediante pruebas de imagen:

El 95% de tumores de pene son del tipo carcinoma escamosos. Existen, sin embargo, lesiones premalignas que deben tenerse en cuenta y seguirse y tratarse muy de cerca. Dichas lesiones preneoplásicas son:

Una vez confirmado el diagnóstico de cáncer de pene, se asigna el grado en el que se encuentra la enfermedad. Esto ayudará al médico a predecir con qué rapidez es probable que crezca el cáncer y se propague. Este grado se asigna un grado (1, 2 o 3) en función de lo parecida que sean las células cancerosas a las células normales. Los cánceres con un grado más alto (3) tienden a crecer más rápido.

Tratamiento del cáncer de pene

El diagnóstico precoz es fundamental para lograr un buen pronóstico en el cáncer de pene. Por ello, ante cualquier anomalía es imprescindible acudir al urólogo para una valoración y tratamiento tempranos.

Hasta el 80% de los pacientes pueden curarse, especialmente cuando la enfermedad se detecta en estadios iniciales.

La elección del tratamiento dependerá de diversos factores como:

Tratamiento tópico

Los tumores de pene incipientes, en ocasiones pueden seguir un tratamiento tópico con 5-fluoruracilo o imiquimod, o llevar a cabo la escisión completa del tumor mediante láser CO2 o Nd:Yag. El tratamiento local del cáncer en el pene se realiza en cánceres pequeños que no se han propagado más allá de la piel, de modo que el resto del pene y los tejidos cercanos no son afectados.

En esta fase inicial, la intervención se puede realizar con anestesia local, sin dejar apenas cicatriz.

Cirugía

En los casos localizados más avanzados, puede ser necesaria la escisión quirúrgica completa de la lesión junto con una postectomía (circuncisión). En determinadas situaciones, también es posible realizar un tratamiento radical mediante láser. En muchos casos, tras el tratamiento será necesaria una reconstrucción con fines estéticos.

Como alternativa, puede emplearse la radioterapia, que utiliza radiación de alta energía (como rayos X) para destruir las células cancerosas. Esta puede administrarse desde el exterior (radioterapia externa), dirigida al pene y/o a los ganglios linfáticos, o mediante braquiterapia, colocando una fuente radiactiva en el interior o cerca del tumor.

En fases más avanzadas de la enfermedad, es necesario recurrir a tratamientos más agresivos, que pueden incluir desde una glandectomía o una penectomía parcial hasta una penectomía total.

En la penectomía parcial se extirpa el tumor junto con un margen de tejido sano. En la penectomía total se elimina la totalidad del pene. En este último caso, el cirujano redirige la uretra hacia la zona situada por detrás de los testículos, creando una uretrostomía que permite la salida de la orina.

Linfadenectomía

En casos en los existe sospecha de afectación de ganglios linfáticos, es crucial la linfadenectomía (extirpación de los ganglios linfáticos) puesto que la reaparición del tumor en los mismo afecta el pronóstico de manera dramática. La amplitud de la linfadenectomía depende de las características del tumor y de los datos de la biopsia y de las exploraciones complementarias.

Posteriormente será necesario plantear la reconstrucción cosmética del pene. Igual que en la situación anterior, también es viable la radioterapia.

Quimioterapia

La quimioterapia es una herramienta terapéutica relevante en pacientes con enfermedad localmente avanzada o con mal pronóstico. Se administra por vía intravenosa en ciclos o rondas, distribuyéndose por todo el organismo. Cada ciclo de tratamiento va seguido de un periodo de descanso.

Debido a la agresividad de los tratamientos en el cáncer de pene, es fundamental contar con opciones quirúrgicas reconstructivas que permitan minimizar el impacto estético y emocional, sin comprometer los resultados oncológicos.

Para ofrecer el mejor abordaje posible, tanto en términos de curación como de reconstrucción, es esencial un enfoque multidisciplinario. En Clínica Navalón contamos con un equipo especializado formado por uro-oncólogos, oncólogos y cirujanos expertos en reconstrucción, lo que permite obtener los mejores resultados en una patología compleja con un importante impacto en la calidad de vida del paciente.