Cáncer de Riñón
¿Qué es el cáncer de riñón?

“Cáncer de riñón” es un término general, ya que existen muchas variantes de tumores en el riñón y distintos estadios de la enfermedad. Su tratamiento dependerá de las características específicas del tumor.
En los últimos años, gracias a las pruebas de imagen como la ecografía del aparato urinario y el TAC, han aumentado el número de diagnósticos en estadios tempranos, logrando mayores tasas de supervivencia. Asimismo, las tasas de supervivencia del cáncer renal también se han incrementado, en parte por la mejora de sus tratamientos tanto en fases tempranas (cirugía) como en fases más avanzadas (tratamientos sistémicos dirigidos). La cirugía conservadora de nefronas (o nefrectomía parcial) permite extirpar únicamente el tumor, conservando la mayor parte del órgano y proporcionando mayor calidad de vida al paciente a largo plazo. Podemos afirmar que más del 90-95% de los pacientes se curarán únicamente con cirugía cuando el tumor se diagnostica en estadio localizado.
En cuanto a su epidemiología, el cáncer renal es más frecuente en hombres que en mujeres y la mayoría de las personas son diagnosticadas entre los 60 y los 70 años.
En ROC Clinic contamos con toda la tecnología disponible en el mercado para tratar el cáncer de riñón como son el robot Da Vinci, laparoscopia y los tratamiento ablativos, entre otros.
¿Qué son los riñones y para qué sirven?
Los riñones son dos órganos del sistema urinario que tienen forma de judía y el tamaño aproximado de un puño. Están ubicados justo debajo de la caja torácica (costillas), a ambos lados de la columna vertebral.
Estos órganos son imprescindibles para vivir y se encargan, principalmente, de eliminar el exceso de agua, sal y sustancias de desecho a través de la orina. El riñón filtra la sangre que le llega a través de la arteria renal y, una vez filtrada, vuelve al torrente sanguíneo por la vena renal. El resultado de la filtración es la orina, que se acumula en el centro de cada riñón, en un área llamada pelvis renal, y desde ahí fluye hacia la vejiga -donde es almacenada- a través de unos conductos llamados uréteres.
Asimismo, cuentan con otras funciones importantes, como regular el equilibrio del medio internos del organismo (homeostasis) y fabricar hormonas como la eritropoyetina, que regula la producción de glóbulos rojos, y la renina, que regula la presión arterial.
Tipos de tumores renales malignos
Existen varios tipos de tumores renales malignos que, en su conjunto, se conocen como cáncer de células renales. Los más frecuentes son el tumor de células claras (70-80%), seguido del tumor papilar (10-15%) y el tumor cromófobo (3-5%). El subtipo de carcinoma de células determinará, entre otros factores, qué tratamiento emplear.
El oncocitoma
es radiológicamente indistinguible del cáncer renal, por lo que suele diagnosticarse tras su extirpación quirúrgica. Las opciones de tratamiento más comunes para estos tumores son la nefrectomía parcial y la vigilancia activa.
El angiomiolipoma (AML)
es un tumor benigno y es más probable que se dé en mujeres. Generalmente se diagnostica después de una ecografía, un TC o una RMN, o si el tumor sangra y provoca síntomas. Aunque el AML es un tumor benigno, el riesgo de hemorragia espontánea en el riñón aumenta si sigue creciendo. La cirugía o la embolización se recomiendan si el AML es de gran tamaño (más de 4-5 cm), es una mujer menor de 45 año, el tumor provoca síntomas, le resulta difícil acudir a su médico en caso de urgencia porque vive lejos de un hospital o tiene movilidad limitada. Generalmente, un AML se extirpa con una nefrectomía parcial, pero en algunos casos puede ser necesario extirpar todo el riñón. La nefrectomía radical se recomienda en caso de hemorragia grave del tumor.
Síntomas de Cáncer de Riñón
El cáncer de riñón no suele presentar síntomas en una fase inicial de la enfermedad. Por este motivo, la mayoría de los tumores renales se diagnostican de forma casual en el transcurso de pruebas diagnósticas realizadas por otro motivo cuando el tumor todavía no ha provocado ningún síntoma. Cuando existe un crecimiento tumoral y la enfermedad se encuentra en una fase más avanzada puede presentar una serie de síntomas:
- Aparición de masa abdominal.
- Sangre en la orina (hematuria).
- Dolor abdominal o en la zona de los riñones.
- Sangrados retroperitoneales.
- Síntomas generales como pérdida de peso, fiebre, anemia, hipertensión arterial u otros.
- Secreción de sustancias que producen un aumento exagerado de glóbulos rojos (policitemia) o plaquetas (trombocitosis), aumento del calcio, alteraciones en el hígado, etc.
- En ocasiones, la primera manifestación es la aparición de metástasis a distancia.
Causas de Cáncer de Riñón
Los científicos continúan investigando los factores que provocan el cáncer de riñón y las formas de evitarlo. Los estudios realizados hasta el momento concluyen que existe una relación entre el cáncer de riñón y los siguientes factores:
El consumo de tabaco
que puede duplicar el riesgo de padecer cáncer de riñón. Es el causante del 30% de los casos en los hombres y del el 25%, aproximadamente, en las mujeres.
La obesidad
Antecedentes
de familiares de primer grado.
Sexo
Los hombres tienen más posibilidades que las mujeres de desarrollar cáncer de riñón.
Edad
Se suele diagnosticar entre los 50 y los 70 años.
El consumo crónico de determinados analgésicos también se asocia a un mayor riesgo.
La exposición al cadmio
Algunos estudios científicos han demostrado una relación entre el cáncer de riñón y la exposición a este metal. Trabajar con pilas, pinturas o materiales para soldar puede aumentar el riesgo. Si además la persona expuesta al cadmio es fumadora, tiene un riesgo aún mayor.
Enfermedad renal crónica
Las personas cuya función renal se encuentra disminuida, pero aún no necesitan diálisis, pueden correr un riesgo mayor de desarrollar cáncer de riñón.
Diálisis a largo plazo
Las personas que han recibido diálisis durante un período prolongado pueden desarrollar cáncer de riñón. Se suelen detectar en una fase inicial del cáncer y normalmente se pueden extirpar antes de que se disemine.
La enfermedad de esclerosis tuberosa. Las personas que nacen con esta enfermedad son más propensas a padecer este cáncer.
Diagnóstico del cáncer de riñón
Más de la mitad de los tumores renales se diagnostican de forma incidental en el transcurso de pruebas diagnósticas realizadas por otro motivo, cuando el tumor todavía no ha provocado ningún síntoma. En caso de que esto no haya ocurrido, pero hay sospecha de cáncer de riñón, se llevarán a cabo una serie de pruebas diagnósticas:
- Valoración de historia clínica completa.
- Análisis de orina en laboratorio para comprobar si contiene sangre o células cancerosas.
- Análisis de sangre, que revelará si el funcionamiento de los riñones es el adecuado.
- Recuento sanguíneo completo: mide el número de células sanguíneas en la sangre, como glóbulos blancos, glóbulos rojos y plaquetas. Las personas con cáncer de riñón pueden tener anemia, es decir, recuentos bajos de glóbulos rojos.
- Radiografía de tórax: se realiza para revisar si el cáncer se ha extendido a los pulmones.
- TAC: se debe realizar en todos los casos para caracterizar la masa renal, evaluar los órganos vecinos y la extensión a distancia. Es un tipo de radiografía especial que capta imágenes detalladas para saber si existe propagación del cáncer.
- Imágenes por resonancia magnética (RMN): Se emplea en casos de duda diagnóstica, en casos de lesiones quísticas complejas, si el paciente tiene alergia a contrastes iodados o para evaluar la posible infiltración de la vena renal y cava. Esta prueba usa ondas de radio e imanes, en vez de rayos X, para mostrar las partes del tejido blando del cuerpo. Revelará si el cáncer se ha propagado.
- Ecografía: emplea ondas de sonido para producir imágenes del interior del cuerpo que permiten diagnosticar masas renales sólidas y diferenciarlas de lesiones quísticas. En caso de necesitar una biopsia, la ecografía se puede guiar la aguja en el interior de la masa a fin de extraer células para analizar.
- Modelos 3D: los modelos en 3D personalizados son de suma importancia en la planificación quirúrgica del cáncer renal, independientemente de su extensión. Proporcionan información muy detallada y precisa sobre la anatomía del tumor, sus relaciones con el resto del riñón y las vísceras vecinas, la anatomía del riñón afectado y su aporte vascular. Estos modelos 3D pueden disponerse virtual o físicamente gracias a impresoras 3D. Tanto si la cirugía prevista es conservadora como si es radical, proporcionan información en tiempo real y de elevadísima precisión al cirujano que dirigirá la intervención, que puede navegar por los detalles anatómicos de cada caso individualizado con el fin de proporcionar un tratamiento a medida.
- Biopsia: La biopsia de la masa renal guiada con ecografía o TAC solo se aconseja en casos seleccionados. Para esta prueba, se extrae una pequeña cantidad de tejido que revela si hay células cancerosas. Para la mayoría de los cánceres, esta es la única manera de determinar con certeza la enfermedad. En el caso del cáncer de riñón, esta prueba no siempre es necesaria, ya que las radiografías y otras pruebas de imagen pueden ser suficientes. Para la realización de la biopsia de un tumor renal se toman una o varias muestras del tumor mediante una aguja fina bajo anestesia local. Este procedimiento puede causar sangre en la orina (hematuria). En raras ocasiones, pueden causar hemorragias más graves, aunque se trata por lo general de un procedimiento de bajo riesgo.
Las pruebas de imagen anteriormente descritas proporcionan información esencial sobre el tamaño del tumor, su extensión, su potencial invasión de las venas locales como la vena cava inferior, el estado de los ganglios linfáticos o los órganos vecinos. Esto es importante para determinar el tratamiento posterior.
Con los resultados de estas pruebas y su diagnóstico individualizado, el urólogo podrá definir el estadio de la enfermedad. Al analizar el tejido tumoral, recibido durante la cirugía o la biopsia, el patólogo determina el subtipo del tumor y si se trata o no de una forma agresiva. En conjunto, el estadio, el subtipo y la agresividad del tumor forman la clasificación.
Existen una serie de factores de mal pronóstico que pueden ayudarnos a predecir el devenir de la enfermedad: extensión local o a distancia (metástasis), grado histológico nuclear alto (grado de Furhman), aparición de síntomas, anemia, velocidad de sedimentación globular (VSG) alta, fosfatasa alcalina elevada o lactato deshidrogenasa (LDH) elevadas.
Asignación del grado del cáncer de riñón
La clasificación del tumor renal se utiliza para estimar su pronóstico individual. En función de este pronóstico individualizado, su médico analizará la mejor vía de tratamiento para usted. A los cánceres de riñón generalmente se les asigna un grado del 1 al 4.
- Estadio I: las células cancerosas son muy similares a las células normales del riñón y solo afecta a este órgano
- Estadio II: El cáncer invade la cápsula que rodea al riñón.
- Estadio III: El cáncer invade la vena cava o la vena renal o afecta a los ganglios vecinos.
- Estadio IV: las células cancerosas son muy diferentes de las células normales y tienden a crecer más rápido. El cáncer invade los órganos vecinos o produce metástasis a distancia.
Tratamientos del cáncer de riñón
El tratamiento del cáncer renal dependerá de la fase en la que se encuentre el cáncer, la edad del paciente y de otros problemas de salud que este pueda tener. Siempre que técnica y oncológicamente sea posible, se intentará extirpar únicamente el tumor preservando el riñón.
Para el tratamiento, es necesario diferenciar entre el tumor localizado y el metastásico:
Tratamientos en tumores localizados:
Nefrectomía parcial o cirugía conservadora de nefronas:
Es el tratamiento recomendado en pacientes cuya enfermedad se encuentra en estadio I. Consiste en extirpar el tumor renal en su totalidad, conservado la mayor parte de órgano posible para evitar insuficiencia renal posterior, es decir, solo se extirpa el tumor y se conserva el resto del tejido renal sano.
Este tratamiento consigue tasas de 80-100% de supervivencia libre de enfermedad a los 5 años. Este es el tratamiento más adecuado, siempre que sea técnicamente posible, en tumores menores de 7cm, en pacientes con tumores en ambos riñones o en pacientes con un solo riñón. La cirugía se puede realizar mediante abordaje abierto, laparoscópico o robótico, según las características del caso.
La cirugía robótica en el tratamiento del cáncer renal localizado mediante nefrectomía parcial permite abordar tumores de cualquier tipo de complejidad mediante una técnica mínimamente invasiva de alta precisión y excelente resultado oncológico, añadiendo una recuperación más rápida, menor riesgo de sangrado, menor dolor postoperatorio y menor estancia hospitalaria. En ROC Clinic disponemos de los dos sistemas robóticos disponibles en el mercado: Da Vinci y Hugo RAS.
Nefrectomía radical:
Es el tratamiento recomendado en pacientes en los que la cirugía parcial no es posible. Consiste en la extirpación total del riñón afectado respetando la glándula suprarrenal, a no ser que esta esté infiltrada por el tumor. En los casos en los que se ha detectado que los ganglios linfáticos están afectados se realizará la linfadenectomía (extracción de los ganglios linfáticos próximos al riñón). La nefrectomía radical también puede realizarse mediante abordaje abierto, laparoscópico o robótico, según las características de cada caso.
Vigilancia activa:
A veces, la cirugía puede no ser la mejor opción para usted. Tanto en pacientes de edad muy avanzada, como en aquellos que no tengan buen estado de salud o que tengan tumores menores de 3-4 cm se puede realizar vigilancia estrecha del tumor.
Durante este periodo de vigilancia activa se programarán visitas periódicas con pruebas de imagen. Para determinar si la vigilancia activa es una opción y afinar correctamente el diagnóstico individualizado, su urólogo puede recomendarle realizar una biopsia del tumor renal. Si las pruebas realizadas durante la vigilancia activa muestran que el tumor está creciendo rápidamente, o si usted desarrolla síntomas que puedan indicar que la enfermedad está avanzando, el urólogo planificará inmediatamente un tratamiento de rescate, principalmente basado en cirugía.
Terapias ablativas:
En personas que no sean aptas para cirugía porque suponga un riesgo importante, ya sea porque estén en edad muy avanzada o porque padezcan otras enfermedades, se puede tratar el cáncer de riñón a través de ablación. Este procedimiento aplica energía sobre el tumor de forma laparoscópica o percutánea mediante radiofrecuencia o crioterapia. También se puede realizar en personas con tumores menores de 3 cm en determinadas localizaciones.
Tratamientos en tumores localmente avanzados o metastásicos:
Nefrectomía de tumor renal con trombo en cava:
Cuando el tumor avanza de forma local puede aparecer trombo con componente tumoral en la vena renal, o incluso en la vena cava. En esos casos, es necesario realizar nefrectomía y exéresis (extracción) de todo el trombo tumoral, precisando en ocasiones la colaboración de los cirujanos cardiacos.
Nefrectomía citorreductora combinada con terapias sistémicas:
Se realiza en casos de tumor renal metastásico, es decir, cuando el cáncer renal se extiende a otros órganos o a ganglios linfáticos. En la enfermedad metastásica, el tumor renal se denomina tumor primario y los tumores secundarios en otros órganos se llaman metástasis. Cuando esto pasa, se realiza una nefrectomía citorreductora con la intención de curar al paciente o prolongar su supervivencia, combinando la cirugía con terapias sistémicas (inmunoterapia, antiangiogénicos). Consiste en la extracción de la mayor cantidad de tumor con la finalidad de aumentar las posibilidades de éxito en los tratamientos de inmunoterapia y otros fármacos dirigidos. Esta extracción permite, además, eliminar tejido circundante que pueda contener células cancerosas.
Terapias sistémicas:
La quimioterapia tiene poca utilidad en el tratamiento del tumor renal. Sin embargo, la inmunoterapia y los fármacos dirigidos a activar el sistema inmunitario ayudan a atacar las células cancerosas y consiguen grandes beneficios en supervivencia. La inmunoterapia puede causar efectos secundarios, dependiendo del medicamento, que suelen desaparecen al finalizar el tratamiento: cansancio, malestar estomacal, fiebre, escalofríos y erupciones cutáneas.
Una vez completado cualquiera de estos tratamientos es importante acudir a revisiones periódicas para hacer seguimiento a través de pruebas diagnósticas.